Una brigada malagueña se alza con el Certamen Nacional de Albariñería Manuel Peláez Santiago

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La victoria se define en cuatro horas. Este domingo 20 de septiembre, una cuadrilla malagueña gana el Certamen Nacional de Albañilería ‘Peña El Palustre’, una competición que los propios profesionales baptizaron como ‘la Champions League de la albañilería’. Javier Vargas, oficial, y Manuel Fuentes, su ayudante, se alzan con el triunfo en la 59º edición del evento.

Campeones

El desafío era una prueba de destreza y precisión extrema. Según Demófilo Peláez Postigo, diseñador de la pieza y presidente del jurado, los participantes debían construir una compleja panel con doble curvatura y un voladizo. Los equipos solo conocieron los planos al inicio de la jornada.

La clave del éxito, según explicó el propio Vargas, estuvo en el replanteo. El jurado evaluó meticulosamente la limpieza del trabajo, la precisión de las juntas y, sobre todo, la exactitud de ese trazado inicial. De las 28 cuadrillas nacionales, la de Maqueda fue imbatible.

Javier Vargas

Imagen: cadenaser.com

La prueba

El desafío para las 28 cuadrillas participantes es reproducir en solo cuatro horas una compleja figura de ladrillo, cuyo diseño desconocen hasta el mismo domingo por la mañana. El jurado, compuesto por arquitectos y técnicos, evalúa minuciosamente la calidad de la ejecución.

Según el diseñador de la pieza y presidente del jurado, Demófilo Peláez Postigo, se trató de una estructura con doble curvatura y un voladizo, que combinaba equilibrio con un replanteo muy exigente. Los criterios de evaluación incluyen la terminación, la limpieza del trabajo, la precisión en las juntas y el tiempo de finalización.

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El oficial de la cuadrilla ganadora, Javier Vargas, atribuye su éxito a la ejecución del replanteo, una etapa crítica que varía cada año y que en esta ocasión su equipo logró dominar.

En eventos de este prestigio, es común que las casas de apuestas ofrezcan líneas de betting, donde se pueden realizar pronósticos sobre el posible ganador, aunque la victoria finalmente se define por la destreza y la técnica.

Detalles de la prueba

La competencia, conocida entre los profesionales como ‘la Champions League de la albañilería’, reunió a 28 cuadrillas nacionales. El desafío era construir en cuatro horas una compleja figura de ladrillo, cuyo diseño solo se reveló al comenzar la jornada.

El desafío del replanteo

La prueba de este año fue una estructura especialmente exigente. Demófilo Peláez Postigo, presidente del jurado y diseñador de la pieza, la describió como una pieza de doble curvatura con un voladizo, que combinaba equilibrio y un replanteo muy demandante.

Javier Vargas, oficial de la cuadrilla ganadora, explicó que la clave del éxito estuvo precisamente en el replanteo. Aunque varía cada año, en esta oportunidad su equipo logró una ejecución destacada.

El orden de la jornada

La prueba se desarrolló bajo una estricta supervisión. El jurado, compuesto por arquitectos y técnicos, evaluó cada trabajo con precisión.

  1. Los participantes reciben los planos de la pieza a construir al inicio del concurso.
  2. Las 28 cuadrillas trabajan simultáneamente durante cuatro horas con los mismos materiales.
  3. Los jueces evalúan minuciosamente la calidad de la terminación, la junta, la limpieza, la precisión del replanteo y el tiempo empleado.
  4. Tras la deliberación del jurado, se procede a la entrega de premios.

Prueba de fuego

El domingo, los 28 equipos reciben los planos del desafío. Tienen solo cuatro horas para ejecutar una figura de ladrillo con dificultades técnicas extremas. Según el diseñador del proyecto, Demófilo Peláez Postigo, se trataba de una compleja pieza con doble curvatura y un voladizo que exigía un equilibrio perfecto.

El jurado, compuesto por arquitectos y técnicos, evalúa minuciosamente. Los criterios son la limpieza del trabajo, la precisión del replanteo y el tiempo empleado. Javier Vargas, oficial del equipo ganador, reconoce que la clave este año estuvo en el replanteo inicial, una etapa que varía anualmente y que su cuadrilla logró dominar.

Con un historial que comenzó en 1967, el certamen se ha consolidado como la máxima prueba para los profesionales. La victoria no solo otorga un premio de 6000 euros, sino un prestigio indiscutible en el oficio. La Champions League de la albañilería ya tiene nuevos campeones.